Es la primera marcha que hacemos y no sabemos lo que nos espera, vamos con mucha ilusión y teniendo claro que nos lo vamos a tomar como una diversión y a disfrutar.
S
alimos el sábado para no tener que madrugar mucho el día de la carrera ya que estamos a dos horas de la salida y ya no tenemos edad para levantarnos a las cinco de la mañana y luego pegarnos una kilometrada, si hubiéramos tenido 25 años pero estamos por encima de los 36.
Vamos directos a Bera para coger el dorsal y así no andar con prisas el domingo y de paso podemos ver el recorrido desde Mugaire. Por lo que vemos es un recorrido cómodo excepto ese corte al tráfico por los derrumbamientos que incomoda un poco.
A las 22 h. una buena cena y a la cama a ¿descansar? Vaya calor, 87 vueltas di en la cama. A las siete y media nos levantamos, desayunamos en la furgoneta camino de la salida y por muy poco libramos de cruzarnos con los valientes de la Grande. ¡A qué leche salen y eso que les quedan 183 km!
Nosotros a lo nuestro, bajamos las bicis de la furgo y vamos "acicalándonos" nosotros y la bici y pa la salida. Nos colocamos en la parte alta para ver desde la barandilla a los ciclistas ya que en carrera poca oportunidad de verlos vamos a tener.
Salimos los últimos, pero los últimos de verdad, con el coche escoba detrás y acompañando a un veterano muy majete que lleva el maillot amarillo de la vuelta ciclista a España, creo que nos comentó que había hecho casi todas las ediciones. Nos dice que va a un ritmo suave de 20 km/h porque luego se paga según llegan los kms. y más vale ahorrar energía al principio. Esto nos "acojona" un poco y vamos muy tranquilitos de charla al principio pillando a algunos que han pinchado o han tenido averías; es en el inicio de Belate donde nos despedimos de él (supongo que hasta el próximo año) y empezamos a coger un ritmo más acorde con nosotros.
Es una subida larga en la que incomoda el firme de la carretera que está bastante agrietado. Empezamos a alcanzar gente que está pagando la salida fuerte (la experiencia del "abuelo" da en el clavo) y llegamos al Alto bastante cómodos. En el avituallamiento nos explayamos bien: charla, meadica, estiramientos y buenos alimentos, unos 10 minutos de relax.
La bajada muy rápida y llaneo hasta O
rokieta, en la subida nos juntamos con unos mañicos muy majos del Club Zarabici y hacemos un par de kilómetros de subida con ellos. Yo voy reservando tres piñones porque según la altimetría el último kilómetro tiene un 10%, ¡tururú! Sin darnos cuenta estamos en el avituallamiento y yo con tres piñones de sobra. En fin para otro año ya sé que tenemos que apretar más desde el principio. De nuevo charla, estiramientos, a zampar y mi amigo a ligotear con una morenaza de 50 años, y otros 15 minutos de relax.
La bajada es espectacular, unos paisajes preciosos y sintiendo la suave brisa que generan los ciclistas de "la grande" al adelantarnos. Vaya leche llevan los tíos, pero vamos tan frescos que hasta nos atrevemos a seguirles tres kms. (¡y vale!). Desde aquí vamos a todo trapo hasta la llegada y vamos adelantando a los últimos rezagados y cuando mejor ritmo llevábamos aparece la retención del semáforo del derrumbe y otros cinco minutos a esperar.
Tras 114 km. llegamos a la meta con la satisfacción de nuestro estreno en esto de las marchas y habiendo disfrutado mucho y memorizado la ruta para el próximo año que será un poco más "en serio". Y ahora a zampar.
